ANDORRA

Me acuerdo que fue en Andorra la Vella donde me compré mi primer CD de música con mis ahorros, nada más y nada menos que Baby one more time de Britney Spears... sí lo sé, pero todas hemos pasado por esa época y los Back's fueron mi primer concierto, aunque esa es otra historia.

 

Recuerdo estar emocionada con ese viaje. Era la primera vez que salía a un país extranjero ya que con mis padres viajábamos mucho pero siempre por España y eso era algo nuevo, curioso e intrigante. Mi padre nos había narrado muchas de las excursiones que de pequeño él hacía con el suyo a por diferentes piezas de coches para el taller y lo barato que era todo. Pero ahora nosotros también íbamos a formar parte de la historia, por lo que podríamos luego conocer y recordar los mismos lugares que nos contaba.

Durante esa época yo no era muy consciente de la ubicación de los lugares, a mí simplemente me llevaban y me encantaba. Me gustaba mirar por la ventanilla del coche, evadirme en mis pensamientos, cantar, dormirme y hasta pelearme con mis hermanos por ver quién tenía más espacio. Pero también me apasionaba escuchar a mis tíos contándonos sus aventuras cuando viajaban y yo ya pensaba que de mayor haría lo mismo.

Creo que no era consciente de lo que se generaba dentro de mí. Me cautivaba esa sensación al bajar del coche de respirar y oler diferente. Y es que cada lugar es distinto y eso se nota y se huele en el ambiente. La luz, el olor, la temperatura, el color, las personas; todo.

Y esa es la magia de viajar, poder apreciar todas esas disparidades, disfrutarlas y aprender de ellas.

 

Con el paso del tiempo todo cambia, evoluciona y mejora a la vez que permanece y Andorra igual.

Hace años no me imaginaba que acabaría desplazándome mucho allí, pero por el momento así es y ahora cada vez que voy me repito a mí misma: inspira, huele, respira.