Recuérdame, Zaragoza es el conjunto de historias de sus habitantes. Historias casi siempre ajenas y que pasan desapercibidas pero que tienen su momento, su espacio y su lugar. Algunas amenas, graciosas, ocurrentes, agradables y emocionantes; otras tristes, trágicas, preocupantes, tétricas y funestas. Historias que quedan grabadas en el memoria del que la vive y en la memoria de la ciudad, porque la identidad de ella es el conjunto urbano de edificios, calles e infraestructuras, pero sobre todo son los recuerdos y las historias de quiénes la habitan. Sin embargo, a veces esas personas se ven obligadas a marcharse, pero no por ello dejan de ser parte de ella.